Hackeando la “Sociedad de la Información”

Beatriz Busaniche1

busaniche@velocom.com.ar

Un espectro se cierne sobre el mundo...

Una nueva lucha está en marcha y se está dando en espacios distribuidos del planeta. Es una lucha desigual y más compleja que cualquier otra lucha que el ser humano haya batallado en siglos anteriores. Estamos ante la lucha por el proyecto de una nueva sociedad y la complejidad está dada por la articulación extremadamente problemática que se plantea entre los actores de la lucha. Mucho se ha escrito, y este trabajo no pretende volver sobre eso, sobre el pasaje de la sociedad feudal a la industrial y ahora hacia la informacional. La estapa denominada “informacional” del desarrollo se presenta como un ámbito complejo de lucha en la cual es mucho más dificil identificar los roles que cada actor y actriz juega en la relación a cada proyecto.

Este trabajo pretende ser un análisis descriptivo de la situación, pero no puede evitar una posición política. Y mucho menos puede evitar el marco en el que surge, un marco de discusión internacional abierta sobre el control del conocimiento y rol de los hackers, el movimiento de software libre y sus posiciones frente al proyecto de sociedad de la información del G8, un marco donde está más clara que nunca la disputa entre el concepto de “sociedad de la información” frente al proyecto de “Sociedades del conocimiento libre”.

Por eso, antes de escribir cualquier análisis sobre la lucha, quiero dejar fijada posición al respecto para recién luego hacer un análisis contextual, una síntesis de los peligros que se avecinan si no se toma posición urgente y finalmente presentar una pequeña investigación de campo sobre algunos actores de este nuevo espacio de lucha donde la discusión no es tecnológica sino política y en la que un amplio sector del pensamiento académico está encolumnado en la agenda y la posición construida por las redes que desde hace años vienen desarrollando el G8 y sus socios del Dot Force.

El campo material de esta batalla es la red, esa red que hoy interconecta a una ínfima minoría del planeta, a un minoría que seguramente tiene también alimentos, medicamentos, educación, abrigo y vivienda, ya que nadie imagina que alguien tenga computadoras activas y no tenga antes satisfechas sus necesidades básicas. Pero esta lucha involucra de manera directa y protagónica a todo el resto de la humanidad excluida, a los 800 millones de personas que son consideradas analfabetas, a los miles de niñas y niños que mueren de desnutrición o por enfermedades evitables, por falta de medicamentos, vacunas, alimento y abrigo. En muchos casos, esas personas están siendo usadas para justificar enormes inversiones de capital en proyectos que tienen la pretensión de angostar la “brecha digital” sin considerar que la verdadera brecha es la pobreza.

Algunos afirman que una nueva sociedad está naciendo, pero en realidad, esta nueva sociedad así concebida no es más que un proyecto. La noción de “sociedad de la información” cobró fuerza en la última década, luego de que Al Gore, en Buenos Aires, anunciara en 1994 la Global Information Infraestructure ante un grupo plenario de la Conferencia de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. “La GII proporcionará una comunicación instantánea a la gran familia humana...” decía Gore en el marco neoliberal del gobierno de Menem en Argentina.

Pero ese proyecto trae en su interior las semillas de su propia contradicción y una fuerte resistencia. La batalla se podria reducir a dos polos en pugna, contradictorios y contrapuestos: Sociedades del conocimiento libre vs. sociedad de la información y del control. Como autora de este trabajo, dejo constancia previa de mi posición política en favor de la libertad y en contra de todo intento de convertir nuestro mundo en el reino del Gran Hermano. 2

La historia la escriben los que pierden...

Demás está hablar aquí sobre el origen de Internet pero vale aclarar algunos puntos a los que la historia oficial no les ha dado ninguna importancia. Paradógica historia la de Internet, ya que podría afirmarse que es la primera vez que la historia no la escriben los que ganan, más bien todo lo contrario, veamos por qué.

Mucho se escucha decir y está casi instalada la idea de que el proyecto que dio origen a internet era una red militar diseñada para soportar un ataque nuclear durante la guerra fria. En el ensayo “A Brief History of the Internet”, uno de los protagonistas de origen de la red, Vinton Cerf asegura que eso es un “falso rumor”, e indica que según Lawrence Roberts, director del proyecto, el primer objetivo de la red era práctico: crear un medio de contribuir al avance en la cooperación entre quienes se dedicaban a la alta informática.3 Frente a este primer concepto basado en la idea de distribuir y compartir conocimiento, se ha impuesto sin embargo, el discurso sobre el origen bélico de la red Arpanet, historia que es narrada y repetida por gran cantidad de intelectuales.

La historia que generalmente narran los textos que abordan la temática de Internet está limidado por la visión exagerada del rol del campo militar en el desarrollo de la red. La gran mayoría de los artículos que exponen la historia de la “sociedad de la información” omiten datos centrales que hacen a la arquitectura de la red y que permiten que internet sea lo que hoy es.

El rol exagerado atribuido al sistema de defensa norteamericano pierde de vista el primer y gran fenómeno que dio origen a lo que hoy conocemos como la red de redes. Internet no es el único modelo de red. Internet es como es porque se impuso frente a otras redes posibles, garantizando un modelo de red que se sostiene en la libertad y el anonimato. 4

La clave para esto estuvo en la designación para el desarrollo de esta red de un grupo de investigadores universitarios fuertemente comprometidos con la práctica de la autoorganización de las comunidades científicas. Un grupo de Hackers pasó así a tomar en sus manos gran parte del desarrollo de la red, en lo que se constituyó como el Network Working Group, que funcionó desde sus orígenes bajo el modelo del libre acceso al código fuente, un modelo de trabajo distribuido en el que cualquiera podía aportar sus ideas y donde las soluciones se construian en forma colectiva. Los códigos siempre fueron libres y abiertos. Pero esta es la parte de la historia de Internet que el establishment y las corporaciones desearían olvidar y ocultan deliberadamente. Por supuesto, ese establishment está constituido no sólo por las grandes empresas de telecomunicaciones, sino fundamentalmente por las que Adorno y Horkheimer denominaron hace años como “industrias culturales”, las grandes compañías que centralizan la mayor cantidad de producciones culturales de nuestro tiempo: editoriales, discográficas, corporaciones de medios de comunicación, todas las empresas basadas en la estructura de “propiedad” intelectual que se está desmoronando gracias a la arquitectura libre, distribuida y anónima de la red. 5

Volvamos un pequeño paso atrás y definamos a qué se llama Hacker: Un hacker, según el concepto del “jargon file” compilado en forma colectiva en la red, es una persona que se dedica a programar en forma entusiasta, que cree que poner la información y el conocimiento en común es un extraordinario bien y que comparte una ética que se basa en el libre acceso a la información y el conocimiento y a la construcción colectiva. Por eso es que los hackers pertenecen a comunidades basadas fundamentalmente en esos principios éticos. Los hackes son, en un mundo global caracterizado muchas veces como impersonal, ahistórico y marcadamente individualista, un modelo de comunidad distribuida basado en el prestigio, el conocimiento, la construcción colectiva y los méritos que llevan a valorar enormemente el aporte de cada uno. 6

Los hackers fueron quienes hicieron que el modelo de protocolos TCP / IP se impusiera por encima de otros protolos de estandarización posibles que perdieron la competencia por ser más cerrados y permeables al control. Este es el modelo que impregnó la red desde su origen. Si los hackers no hubieran intervenido fuertemente en todo el proceso, la red sería otra, mucho más oscura, cerrada y sin lugar a dudas, controlada. Son los propios hackers los protagonistas de la construcción de la arquitectura de la red.7

En 1980, ARPA se retiró formalmente de la Internet y todo el desarrollo posterior quedó en manos de los hackers. El sucesor de la INWG fue la IETF, Internet Engineering Task Force, fundada en 1986 bajo un régimen de organización totalmente abierto. Las discusiones de este grupo se basan en listas de correos y eventuales reuniones de trabajo donde se perfeccionaron los protocolos y los estándares de la Internet.

Entonces, para culminar la historia técnica que hace a la arquitectura política de la red, vale sintetizar que el rol militar en su desarrollo está exagerado de forma tal de dejar cubierto y casi en el olvido que la red verdaderamente fue construida, diseñada y elegida para funcionar así por los hackers basados en la filosofía de los códigos libres y abiertos y en la construcción y distribución libre de conocimiento. “En el principio, todo el software era libre” suele decir Richard M. Stallman, cada vez que narra la historia fundacional del Movimiento de Software Libre.

Pero veamos ahora la parte política que subyace al “proyecto de sociedad de la información”8 y qué tiene que ver con todo esto. La utilización de la palabra “proyecto” no es casual, ya que estamos ante una verdadera revolución de las telecomunicaciones, la información y el conocimiento en el cual compiten proyectos diferentes. El proyecto de la denominada “sociedad de la información” es el proyecto hegemónico que pretende imponerse y que está ganando terreno en campos académicos, intelectuales, empresariales y políticos.

La noción de “sociedad de la información” no es un concepto neutral ni casual. Es un modelo de sociedad que tiene un diseño y una política, que incluye declaraciones de principios y planes de acción.

Las primeras referencias al concepto “sociedad de la información” se remiten a 1975 cuando la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico OCDE adopta el término asesorado por algunos de los gurúes de la liberalización de las telecomunicaciones. Poco tiempo tardó el Consejo de Ministros de la Comunidad Europea en adoptar también la terminología. Sobre finales de los años 70 y principios de los 80 comienzan los debates sobre la informatización de los puestos de trabajo (por preocupación de la OIT) y de los flujos de datos personales y el tratamiento automatizado de la información. El consejo europeo adopta sus primeras políticas en el área de protección de datos personales.9

La discusión se va remitiendo cada vez más a organismos de competencias técnicas como la UIT en detrimento de otros organismos con más vocación cultural como podría ser la Unesco. La desregulación de las comunicaciones parece ser un objetivo central en estos foros. En enero de 1998 entró en vigor el acuerdo sobre apertura de mercados a la libre competencia firmado por 68 gobiernos en el marco de la OMC. Pero un dato es llamativo sobre este acuerdo. Algunos signatarios, entre ellos Brasil, Canadá y Japón se reservaron el derecho de fijar límites a las inversiones de firmas extranjeras en el sistema nacional de telecomunicaciones. La carrera competitiva en las telecomunicaciones estaba abierta ya, un proceso fuerte de fusiones, adquisiciones, participaciones cruzadas se desata con miras a figurar entre los escasos operadores globales de telecomunicaciones (telefonía, transmisión de datos, etc). Para aquellos años, Argentina se convertía en el primer y único país del mundo en privatizar el control de su espectro radioelectrico a manos de la empresa francesa Thales de Espectrum de Argentina (antes Thomson de Espectrum de Argentina).

Y así aparecen los diversos proyectos de infovías, las autopistas de la información, de los cuales el “National Information Infraestructure” de los EEUU es el más claro ejemplo, aunque también se puede mencionar el proyecto descripto en el “libro blanco” de las telecomunicaciones de la Unión Europea.

En febrero de 1995, en Bruselas, los miembros del Grupo de los 7 ratifican el concepto de “Global Society of Informacion”, que sería ratificado poco tiempo después en diferentes encuentros y documentos fundamentales del proyecto.

Fue durante la reunión del G810 realizada en Okinawa en el año 2000, cuando se decidió dar impulso concreto y plan de acción al proyecto de la denominada “sociedad global de la información”. En ese mismo encuentro se firmó la “Carta de Okinawa sobre la Sociedad Global de la Información”, un documento verdaderamente político y estratégico de lo que debía construirse como proyecto de sociedad para el siglo XXI.11 El G8 acordó también la conformación de la Digital Oportunities Task Force, también conocida como Dot Force.12

La intención de este trabajo no es analizar esos documentos en forma puntual, aunque si se puede rescatar el espíritu nétamente tecno-utópico que presentan en el cual se postula la “brecha digital” como problema fundamental para el desarrollo y a las nuevas tecnologías de la información y comunicación como eje esencial para cumplir las metas de desarrollo del milenio. Es llamativo que este discurso es adoptado luego en forma equitativa por la mayoría de las corporaciones que se benefician económicamente de él, de muchos gobiernos y de una enorme cantidad de organizaciones de la denominada “sociedad civil” global.

El programa del G8 de promoción de la sociedad global de la información continúa hasta nuestros días con algunos eventos que están cobrando auge. En diciembre del 2003 se realizó la primera fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y durante este año se inician los preparativos de la segunda fase de la misma Cumbre, a realizarse, pese a las reiteradas denuncias de violación de derechos humanos y libertad de expresión, en Tunez, en noviembre del 2005.13 Esta cumbre que pretende delinear un marco de acción para la construcción de “una” sociedad está coordinada y centralizada en la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo técnico internacional que nuclea no sólo a delegados de los países miembros, sino a la gran mayoría de las mega corporaciones de las telecomunicaciones.

Otra iniciativa internacional paralela se está llevando a cabo casi en silencio junto a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Informacion. Se trata de una iniciativa que tuvo su Cumbre Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales en la Sociedad de la Información en diciembre del 2003 en la ciudad francesa de Lyon y que tuvo varias reuniones en diferentes ciudades como Billbao o Curitiba. Bajo la denominación Billbao ICT4All (TICs para todos), la preparatoria de esta cumbre comenzó en febrero del 2003 con una reunión en esa ciudad española que fue repudiada por el movimiento hacker de la región.14 Algunos hackers iniciaron una acción directa contra “los señores del aire” como han denominado a esta organización a través de una serie de presentaciones en la red como la que aparece en http://www.sindominio.net/metabolik/it4all_money4them.html . En la carta abierta a los Señores del Aire queda claramente expresada la puja de intereses alrededor de este proceso que todavía sigue su curso y que tendrá otra cumbre mundial de ciudades en Billbao en el 2005.

Por si hace falta aclararlo, son justamente las grandes corporaciones de las telecomunicaciones y de la industria cultural las principales perjudicadas en términos económicos por el modelo libre y abierto de construcción de la red internet del que hablamos unos párrafos más arriba y del que son responsables, justamente los hackers. Entender las pérdidas que han sufrido las empresas de telecomunicaciones y las industrias culturales basadas en el régimen vigente de “propiedad” intelectual ante el modelo de red que se impuso globalmente y su injerencia sobre un organismo internacional como la UIT es crucial para comenzar a analizar los procesos de resistencia global que se están dando en este marco.

Pero el impacto no es sólo económico, sino, fundamentalmente social y político. La construcción de la red bajo los estándares de distribución y circulación libre de conocimiento representa la mayor redistribución de conocimiento de la que la historia tenga memoria. El modelo de red que se impuso ofrece la posibilidad de que cada computadora conectada se convierta en un nodo de generación de información y conocimiento, horizontalizando enormemente la capacidad de comunicar, la potencialidad de emitir un mensaje a una red de ordenadores conectados en todo el planeta. Así, el Subcomandante Marcos saltó súbitamente a la fama cuando hizo pública a través de Internet la lucha de los zapatistas en México. Pero eso es sólo un ejemplo paradigmático que se puede trasladar a millones de otros ámbitos diferentes en los cuales las personas y las comunidades pueden tener participación activa en la red. Millones y millones de personas en todo el mundo compartiendo cultura, arte, música, videos, software, textos, comunidades temáticas, etc. Millones de personas del planeta eligen todos los días esta forma de red que ataca el corazón de la concentración económica y socio-cultural del capitalismo. El modelo de red que garantiza el anonimato y la libre circulación de conocimiento es el mayor golpe que se ha dado a la concentración de poder en términos tanto sociales como económicos. Resulta obvio que los intereses afectados actúen en coordinación para revertir esta situación.

La “criminalización” de la cultura hacker por parte de los grandes medios de prensa es parte de esta lucha que comenzó hace muchos años y que tiene como objetivo controlar la distribución libre de conocimiento en la red, lucha que hoy cobra más relevancia que nunca.

Es importante destacar otra característica que tienen los procesos políticos en marcha. La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información se presenta a escala global como la primera cumbre convocada y auspiciada por Naciones Unidas en la cual ingresan en calidad de observadores, pero con injerencia plena sobre las negociaciones y fuerte capacidad de lobby, el sector privado y la denominada “sociedad civil”. Este es el primer salto de construcción de otro de los actores promovidos por el G8, la “sociedad civil global”.

Esta división tripartita de actores, gobiernos, sector privado y sociedad civil es una construcción funcional con el modelo de sociedad de la información que se pretende delinear y forma parte de uno de los proyectos más ambiciosos de desmantelamiento de las resistencias que puedan construirse desde las bases y desde la red. El cruce de intereses, fondos y políticas entre los tres bloques hace que resulte dificil identificar claramente la posición de cada uno en este ámbito de negociaciones.

Una de las claves aquí está en invitar a participar de esta cumbre a organizaciones no gubernamentales para que hagan las veces de interlocutores de las corporaciones y los gobiernos. Así, la participación de la sociedad civil en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información tiene como principales protagonistas a los grupos activistas de género, los pueblos indígenas, los gremios y centrales sindicales de trabajadores, los grupos que trabajan contra la discriminación de las personas con discapacidad, grupos ecologistas y ambientalistas, algunas fundaciones internacionales de financiación, etc.

Es paradógico el hecho de que algunos de estos grupos están siendo financiados fuertemente por organismos internacionales y fundaciones privadas para que participen en esta cumbre y en otros foros internacionales como la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual). Paradigmático es el caso de los pueblos indígenas que incluso tuvieron un foro paralelo separado de la misma cumbre, llamado los Pueblos Indígenas en la Sociedad de la Información. El tema del “conocimiento indígena” es uno de los que más realce tiene en estas discusiones y gran cantidad de grupos están presentes en este marco “defendiendo” sus derechos de “propiedad” intelectual sobre su cultura y su conocimiento ancestral sin ver que caen en la trampa de actuar en el marco de un régimen de “apropiación” del conocimiento que es en si, pese a su legalidad, un oximorón. Los pueblos originarios se encuentran en una dura batalla por la defensa de sus culturas frente a la apropiación que hacen de ella las grandes corporaciones, que en muchos casos patentan este conocimiento y lucran con el. Pero el problema del patentamiento de conocimiento originario, seres vivos, métodos de negocios y algoritmos matemáticos por parte de las corporaciones es fruto de un sistema de apropiación del conocimiento que es, justamente la forma contra la que se está batallando en este campo. 15

La presencia de hackers en el marco de la CMSI es reducida, y tiende a agotarse en las disputas internas al corazón de los foros de sociedad civil sobre los problemas, peligros y batallas del proyecto de sociedad de la información16. Mientras tanto, las corporaciones y los gobiernos siguen avanzando en sus documentos y negociaciones. Tras la campaña de criminalización a la que se han visto sometidos los hackers hemos sigo testigos en los últimos meses de una campaña que los califica como “fundamentalistas” y “religiosos” y que tiene lugar justamente en ámbitos de discusión política de sociedad civil sobre estos temas. 17 La aparición casi sistemática de la descalificación contra algunos referentes latinoamericanos del movimiento de software libre parece demasiado recurrente y coordinada para ser casual.

El punto 8 de la Carta de Okinawa es explícito al respecto: “Cuestiones de seguridad urgentes como los hackers y los virus informáticos, requieren una respuesta política efectiva. Seguiremos animando a la industria y a otros sectores a proteger la infraestructura de la información.”

La lucha por el control de Internet, por la monopolización y apropiación privada del conocimiento y por la instauración de arquitecturas de control está en marcha.

Algunas, sólo algunas posibles consecuencias de no pelear esta lucha...

Alcanza leer la Carta de Okinawa para entender las cuestiones en juego. Analicemos algunos párrafos de ese documento.

“1. La Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC o, más brevemente, T.I.) es una de las fuerzas más poderosas para definir el siglo XXI. Su impacto revolucionario afecta a la manera en que la sociedad vive, aprende y trabaja así como a la forma en la que los gobiernos interactúan con esta Sociedad. La TIC se está convirtiendo rápidamente en el motor vital de crecimiento de la economía mundial.”

La carta de Okinawa que es base de los documentos de la Cumbre Mundial sobre Sociedad de la Información hace un planteo nétamente economicista de la cuestión, dejando en segundo plano las cuestiones esencialmente basadas en los Derechos Humanos. Esto traduce una ideología, la ideología de que la economía prima por encima de cualquier otra relación humana posible. Esto se agrava en algunas menciones tales como que se debe “potenciar el desarrollo de un capital humano capaz de responder a las demandas de la era de la información a través de la educación y el aprendizaje continuo para así atender a la demanda de profesionales que las TIC generan en muchos sectores de nuestra economía.”

Agregando a esto, frases que hablan por si mismas y no merecen mayores comentarios como que “el sector privado juega un papel de líder en el desarrollo de las redes de información y comunicación de la Sociedad de la Información. Pero son los gobiernos quienes deberían crear una política transparente basada en la no discriminación y el entorno legal necesario para la Sociedad de la Información. Es importante evitar las intervenciones que pudieran obstaculizar las iniciativas del sector privado para crear ambientes propicios para las TIC. Debemos asegurar que las TIC son las responsables de cambios revolucionarios en las transacciones económicas siempre que se promueva la colaboración efectiva de los sectores públicos y privados, la transparencia y la neutralidad tecnológica. Las normas deben ser proféticas y deben inspirar la confianza del empresario y del consumidor. Para maximizar los beneficios sociales y económicos de la Sociedad de la Información...”

El documento de Okinawa continúa con manifestaciones políticas tales como:

“- Proteger los derechos de propiedad intelectual en las TIC tales como innovaciones, competitividad y difusión de nuevas tecnologías. Serán bienvenidos los esfuerzos conjuntos que ya comienzan a realizarse, entre las autoridades de la propiedad intelectual y los esfuerzos de los expertos para analizar la dirección de esta área en el futuro.

- Asegurar el compromiso renovado de los gobiernos para emplear el software de acuerdo con todos los derechos de la propiedad intelectual.”

sin siquiera poner en duda o en cuestión el actual régimen de la denominada “propiedad intelectual” que en algunos países como los EEUU permite acciones tales como el patentamiento de algorismos matemáticos, métodos de negocios y seres vivos.

El lenguaje de la Carta de Okinawa es explícito por si mismo. Los documentos emanados de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información están mucho menos aferrados al protagonismo del sector privado, dando más cabida a las organizaciones de la Sociedad Civil pero ocultando aún los reales peligros del proyecto de “Sociedad de la Información.”

El plan de acción emanado de la Cumbre de Ginebra (10 al 12 de diciembre del 2003) y rubricado por las Naciones del mundo dice explícitamente:.

“Estos objetivos pueden tenerse en cuenta cuando se fijen las metas nacionales, en función de las circunstancias de cada país:

  1. utilizar las TIC para conectar aldeas, y crear puntos de acceso comunitario;

  2. utilizar las TIC para conectar a universidades, escuelas superiores, escuelas secundarias y escuelas primarias;

  3. utilizar las TIC para conectar centros científicos y de investigación;

  4. utilizar las TIC para conectar bibliotecas públicas, centros culturales, museos, oficinas de correos y archivos;

  5. utilizar las TIC para conectar centros sanitarios y hospitales;

  6. conectar los departamentos de gobierno locales y centrales y crear sitios web y direcciones de correo electrónico;

  7. adaptar todos los programas de estudio de la enseñanza primaria y secundaria al cumplimiento de los objetivos de la Sociedad de la Información, teniendo en cuenta las circunstancias de cada país;

  8. asegurar que todos los habitantes del mundo tengan acceso a servicios de televisión y radio;

  9. fomentar el desarrollo de contenidos e implantar condiciones técnicas que faciliten la presencia y la utilización de todos los idiomas del mundo en Internet;

  10. asegurar que el acceso a las TIC esté al alcance de más de la mitad de los habitantes del planeta.”18

Es evidente que pese a la retórica que contiene el documento, la síntesis de objetivos es claramente favorable al concepto de “conectar” y ofrecer “puntos de acceso”, esto refiere directamente a la infraestructura de telecomunicaciones e informática, y por tanto, deja afuera una sumatoria enorme de variables que tiene que ver con los reales problemas como la pobreza, el hambre, el analfabetismo y las condiciones de vida de las masas de excluidos. Esto también significa que para cumplir estos objetivos, habrá que disponer de fuertes flujos de fondos de dudoso origen aún, ya que uno de los puntos no resueltos en la CMSI es el tema de la financiación de los planes de acción de la “Sociedad de la Información”.

Una primera consecuencia evidente y fácil de deducir de todo esto es la redistribución financiara que propone. Redistribución que está lejos de los objetivos de redistribución socialmente justa y equitativa, más bien todo lo contrario. En este caso, la redistribución es exactamente al revés, ya que los créditos y fondos que los países y regiones reciban para el “desarrrollo de la sociedad de la información” irán a parar directamente a las pocas empresas globales capaces de montar esta enome infraestructura de red que se prevé en el Plan de Accion de Ginebra.

Pero avancemos un poco más en detalle sobre los peligros que conllevan este tipo de planes y sus consecuencias menos visibles. La informatización acrítica del planeta que plantean estos planes de acción presenta varias consecuencias no deseables, entre las cuales se puede destacar:

La sociedad civil global. Una breve investigación desde el campo: La red y los foros globales.

La sociedad civil está invitada a participar en todas las negociaciones políticas sobre la “sociedad de la información” de manera protagónica. La Dot Force estuvo integrada por varias organizaciones de la Sociedad Civil que fueron invitadas al proceso (una por cada país del G8). Lo mismo ocurre con las reuniones preparatorias y las fases de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, marco en el cual no se necesita invitación, pero si acreditación. Imbricados en esta estructura tripartita aparecen también las organizaciones de “multistakeholders”, es decir, que nuclean a los tres sectores, y los donantes de fondos (organismos de financiación, organismos internacionales, fundaciones y corporaciones privadas).

Es aquí donde se empieza a cruzar la política de implementación del proyecto de “Sociedad de la Información” con las organizaciones de Sociedad Civil que trabajan sobre terreno y que en muchos casos son las mismas que realizan cabildeo político para conseguir más acceso, más conectividad y fundamentan argumentalmente el pedido de infraestructura que tanto conviene a las corporaciones globales.

En estos foros aparecen claramente organismos donantes de fondos y otras estructuras clave de alianza y trabajo en redes en todos estos procesos. Algunas de estas organizaciones son:

Una de las principales dificultades de las Organizaciones No Gubernamentales es la sostenibilidad de sus proyectos en el tiempo y la financiación. Y es por allí por donde se atraviesan las redes de control de sus discursos y acciones en terreno.

Veamos algunos ejemplos.

Recorridos contradictorios: De Davos a Mumbai. El caso APC – Asociación para el Progreso de las Comunicaciones.

http://www.apc.org/espanol/about/index.shtml

“La Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) es una red internacional de organizaciones cívicas que empoderan y asisten a grupos y particulares que trabajan por la paz, los derechos humanos, el desarrollo y la protección del medio ambiente, a través del uso estratégico de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), incluida Internet.”

Así se presenta esta red global que tiene nodos en todo el planeta, incluyendo Argentina. Los nodos suelen ser organizaciones de base con fuerte actividad en relación a temas de conectividad, género, acceso a la información y democratización de las comunicaciones. 27

APC es una de las organizaciones no gubernamentales que mayor cantidad de personas ha involucrado en el proceso de la Cumbre Mundial sobre Sociedad de la Información y que mayor impacto tiene en materia de políticas de TICs en el mundo. APC también es parte de la campaña Cris por los derechos a la comunicación.

Sus principales fuentes de financiación son28 la Fundación Soros, la Open Society Institute, la Fundación Ford, el Commonwealt of Telecommunications Organization www.cto.org , el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID) http://www.idrc.ca, la Fundación Rockefeller http://www.rockfound.org , el Banco Mundial y la también ya mencionada Fundación Ford.

Es interesante ver que APC es una de las redes de sociedad civil más activa en la participación en la Cumbre Mundial sobre Sociedad de la Información, y sin embargo, las organizaciones que la financian son en su mayoría miembros protagonistas y participantes de los equipos de implementación de la Dot Force de la que ya hablamos anteriormente.

Otro ejemplo paradigmático de cómo se entraman los discursos de las corporaciones, los gobiernos, los donantes y la sociedad civil global es por ejemplo el hecho de que los materiales de capacitación en políticas de TICs que desarrolla, promueve y utiliza APC para capacitar a sus activistas miembros fueron realizados con financiación de la organización CTO Commonwealth of Telecommunication Organisation (www.cto.int ), otro miembro de la Dot Force.

La organización está fuertemente descentralizada, pero existe un núcleo de trabajo conjunto de los nodos y que tiene que ver con la información y capacitación en políticas de TICs. Esta capacitación está basada en materiales comunes que APC desarrolló financiada por CTO y pone a disposición de la comunidad en línea y en forma gratuita29. Estos materiales de capacitación incluyen temas tales como “Brecha Digital” y género y TICs, que son desarrollados por miembros directos de APC. Pero también incluyen materiales sobre “Propiedad Intelectual”30, conocimiento indígena, seguridad en la red, “seguridad vs. privacidad”, que son desarrollados por terceros, más precisamente por una organización llamada Bridges.org.31

La directora de Bridges.org es Teresa Peters, elegida como Global Leader of Tomorrow por el Foro Económico Mundial. Paradógicamente, ella es la redactora de los materiales de capacitación y desarrolla ella misma las capacitaciones en políticas de TICs con las que APC se presentó en el Foro Social Mundial 2004 en Mumbai, India. Estos materiales analizan el modelo de “propiedad intelectual” vigente como el copyright, las patentes y las marcas y describen algunas de las alternativas actuales frente a los diversos sistemas. Pero también hacen hincapié en la “protección” del conocimiento indígena, en la “piratería” y la manera en que el software ilegal impacta en las economías subdesarrolladas y en el acceso abierto al conocimiento.

Leyendo la Carta de Okinawa es fácil observar cómo se reproduce la agenda abierta por el G8.

Davos y Porto Alegre/ Mumbai: Organizaciones involucradas en ambos campos. El caso One World International

La Dof Force implementó en si misma el modelo tripartito de “multistakeholders” que se está imponiendo en las negociaciones internacionales. De esta manera, los mimbros del G8 invitaron una organización no gubernamental por país.

La organización invitada por el Reino Unido fue la organización internacional conocida como One World (www.oneworld.net). Esta organización no sólo participó del Dot Force en representación del Tercer Sector, sino que además según sus propios informes (esto consta en el informe anual del 2001) es parte activa del WEF Digital Divide Task Force, es decir, la fuerza de trabajo del Foro Económico Mundial sobre la brecha digital.32

En paralelo, Oneworld.net participa de manera activa en los Foros Sociales Mundiales33.

En su informe anual del año 2001, One World agradece la invitación a participar en el Dot Force y señala cuál es su rol en ese ámbito. Remarca también su participación en el WEF y señala algunas de sus relaciones directas con otras organizaciones a nivel internacional. En ese mismo informe señala que su participación en el Dot Force al afirmar: "En la cumbre de Okinawa del 2000, los líderes del G8 remarcaron la necesidad de cerrar la brecha digital como un elemento de esfuerzos globales para reducir la pobreza. OneWorld International aceptó una invitación del gobierno británico para ser la ONG en la delegación trisectorial del Dot Force (público, privado y sin fines de lucro). A lo largo del 2001, OneWorld International jugó un rol activo en asegurarse que el Dot Force cumpliera plenamente su mandato.”34

Tres datos clave se desprenden de ese informe:

1 – La directa relación de One World en proyectos de capacitación como “Itrainonline”junto a APC (organización ya mencionada). Ambas organizaciones comparten casi las mismas fuentes de financiación.

2 – La relación de One World (recordemos, miembro del Dot Force y del WEF digital divide task force) con la red RITS de Brasil. Rits no sólo es miembro de APC sino, y tal como señala el mismo documento de One World, la organización que alberga el sitio del Foro Social Mundial. Esto es particularmente importante, ya que el sitio del Foro Social Mundial está realizado en software propietario de la empresa multinacional Microsoft y en formatos cerrados. Las bases de datos del FSM y su sitio están hospedados en los servidores de RITS y corren sobre software privativo. Fuentes de Un-mundo América Latina indicaron que la alianza con Rits que menciona el informe anual del 2001 no llegó a concretarse. 35

3 – La relación de trabajo de One World con el Open Society Institute, es decir, la Fundación Soros, organismo que también financia a APC y a otras tantas iniciativas de redes de TICs de Asia, Europa (con particular foco en Europa del Este), Africa y América latina.

Los principales aportantes de fondos de la red One World son The Ford Foundation, The Guerrand-Hermès Foundation for Peace, The Glaser Progress Foundation, Hivos, the Humanist Institute for Cooperation with Developing Countries, Netherlands Netherlands Ministry of Foreign Affairs, Directorate General for International Co-operation (DGIS), Swiss Agency for Development and Cooperation (SDC), The Parthenon Trust, Rockefeller Brothers Fund, Department for International Development .

La Fundación Ford

El artículo de James Petras sobre “La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta” es suficientemente ilustrativo en esta materia. 36

En los últimos años, la Fundación Ford ha financiado numerosos proyectos de las denominadas ICT4D (en español TICpD es decir, Tecnologías de la información y la comunicación para el desarrollo). Dentro de este tipo de iniciativas aparecen como receptores de fondos de la Fundación Ford varias organizaciones globales y otras tantas en América Latina. Para citar algunos ejemplos aparece claramente Rits Brasil que menciona el agradecimiento a la Fundación Ford en su portada37, APC38, OneWorld International39 y la campaña Cris40.

En cambio, organizaciones tales como Indymedia se negaron a aceptar fondos de la Fundación Ford por la memoria de su actuación en la región durante las últimas dictaduras militares. Un artículo de Indymedia Argentina41 describe la posición de esta red de información alternativa sobre el accionar de la Fundación Ford.

El Open Society Institute y el rol de Soros en la “Sociedad de la Información”

La red de la Fundación Soros se presenta a si misma con el slogan de construir una alianza global para una sociedad abierta.42 Soros es el fundador, según dice la biografía presentada en su sitio, de una red que agrupa a más de 50 organizaciones filantrópicas a lo largo de todo el planeta e invierte alrededor de 400 millones de dólares anuales en estas iniciativas.

Según la información institucional del sitio de Soros, en América Latina, la Fundación mantiene sedes en Guatemala y en Haití. Sin embargo, un amplio número de organizaciones reciben financiación de Soros y trabajan en la región en políticas de TICs. Soros aparece en el discurso de la “Sociedad de la Infomación” como defensor de la cultura “Open” e impulsor de varias iniciativas de Open Source y según sus propias poblicaciones, las denominadas sociedades abiertas, libertad de expresión y derechos humanos.

La Fundación Soros soporta además actividades varias de organizaciones de Derechos Humanos que actúan a nivel global. Un ejemplo de esto es Human Rights Watch. Hay una fuerte discusión internacional abierta sobre la intervención de estas organizaciones en algunos países. Es interesante tomar como ejemplo la denuncia de HRW expresada en una carta al presidente Hugo Chavez43 y las repercusiones y críticas que ese informe ha despertado por parte de algunas organizaciones que aseguran que el informe “de Human Rights Watch (HRW) donde se acusa directamente al presidente Chávez de pretender controlar el Poder Judicial con fines político-electorales y recomienda la aplicación de la Carta Interamericana Democrática contra el gobierno venezolano, está plagado de contradicciones, distorsiones, medias verdades y del mismo lenguaje oposicionista que utilizan los partidos políticos de derecha, medios de comunicación privados y organizaciones reaccionarias.”44

Soros y la Open Society son actores fundamentales del proyecto de “sociedad de la información”. La OSI aparece financiando directamente a un gran número de las organizaciones de la sociedad civil que participan de estos procesos globales, desde algunos proyectos de One World International pasando por organizaciones como Tactical Tech Collective (www.tacticaltech.org) , algunos activistas de software libre, promotores de lo que ahora llaman Floss (Free libre open source software) hasta APC.

La discusión sobre los fondos de financiación y el impacto de los mismos sobre los proyectos en curso está abierta en varios sectores y es sin dudas una discusión política que se ha convertido en una de las cuestiones cruciales de las nuevas relaciones sociales de la red.

La forma en la que se entraman los discursos , las acciones y los flujos de fondos de un lado al otro de la escena configuran un escenario de enorme complejidad, donde en muchos casos reina la confusión y la ignorancia sobre los proyectos detrás de cada dólar destinado a la financiación de la sociedad civil global.

De una forma o de otra, muchas organizaciones de la sociedad civil que por su visión política deberían y de hecho están enfrentadas al proyecto de “sociedad de la información”, reproducen de manera sistemática sus discursos y clichés, convirtiéndose así en interlocutores del “one world”, mundo único, que se pretende construir a partir del proyecto de sociedad de la información.

La construcción del interlocutor

El mundo de la denominada “sociedad de la información” se debe analizar en contexto. Básicamente, las nuevas relaciones globales están limitando cada vez más la injerencia y posibilidades de regulación por parte de los Estados Nacionales, mientras se acrecienta de una manera casi ilimitada el poder de las corporaciones globales que a su vez dan origen a un movimiento de organizaciones no gubernamentales que hacen las veces de interlocutores.

Veamos un ejemplo: En muchos casos, son estas mismas corporaciones las que toman en sus manos la lucha contra lo que ellas denominan “delitos” vinculados a la informática, ya que se constituyen en únicos centros con chances de control. Así, están instalando la idea de que existen nuevos delitos para establecer arquitecturas de control en la red, apelando a conductas tales como la “pedofilia” y la “pornografía infantil” para que la ciudadanía tolere sus mecanismos de control, en favor del “bien común”.

Así, firmas multinacionales como AOL Time Warner montan estructuras de vigilancia sobre todos los correos electrónicos de sus clientes, con la excusa de detectar “pedófilos”45, estructura de vigilancia que no cuenta con la aprobación ni aceptación de sus usuarios, a quienes, según informó la propia firma, no se comunica la existencia de estos sistemas.

Pero AOL Time Warner se cuida muy bien de dar legitimidad a lo que hace y asegura que está constantemente monitoreada por una ONG especializada en privacidad que verifica que la corporación cumpla los estándares de privacidad de la OCDE.

La ONG que monitorea la política de privacidad de AOL Time Warner se llama Trust-e46. Casualmente, Trust-e es una ONG sponsoreada y financiada por la misma America On Line y cuyo directorio está constituido por altos ejecutivos de firmas tales como Microsoft, IBM, Oracle, Intel Corporation, AT&T, y por supuesto, AOL Time Warner, que además de tener un miembro en el directorio, tiene otro de sus ejecutivos entre los Directores Eméritos de la ONG.47 Los soportes financieros principales de Trust-e son la misma Aol Time Warner, Microsoft, Intuit, AT&T y Japan Engineers Federation.

Trust-e monitorea además otros servicios de recolección de datos tales como el novedoso “Plaxo”, un sistema que se articula con los programas de correo de la firma Microsoft para realizar una comunicación y actualización casi automática de los contactos de cada persona. Este sistema se instala en el cliente de correo, y envia una comunicación automática a cada contacto para verificar y actualizar los datos. Es decir que tiene la capacidad de capturar y archivar los datos de contacto (incluyendo no sólo correo electrónico, sino también dirección postal, teléfono, fax, móvil y demás datos) de todas las personas vinculadas con quienes usen este sistema.

Entre los miembros de Trust-e aparecen todos los servicios de la empresa Microsoft. Cuyos términos de uso de correo electrónico violan abiertamente cualquier normativa de privacidad al decir claramente que “usted concede a Microsoft, a sus filiales y a las empresas sublicenciatarias, un permiso para utilizar su Envío en relación con el funcionamiento de sus negocios de Internet (incluyendo sin limitación todos los Sitios o Servicios de MSN), incluyendo, sin limitación, el derecho a: copiar, distribuir, transmitir, mostrar y comunicar públicamente, duplicar, modificar, traducir y cambiar el formato de su Envío; a publicar su nombre en relación con su Envío, y a otorgar una sublicencia de estos derechos a cualquier proveedor de un Sitio o Servicio de MSN”.48

La política es clara: las mismas corporaciones originan, integran y financian a las organizaciones no gubernamentales que se presentan como “monitores” de sus políticas, en muchos casos, previo pago de una certificación emitida por estas mismas organizaciones y basadas en sus estándares de privacidad.



La Fundación del Software Libre: los derechos y las libertades civiles en el ciberespacio49

En 1983, Richard M. Stallman decidió abandonar su puesto de programador en el Instituto de Inteligencia Artificial del MIT para dedicarse a crear un sistema operativo íntegramente libre que respetara y sostuviera el modelo de libre acceso a los códigos fuentes de los programas.50 En enero de 1984 fundó la Free Software Foundation, la organización que hasta el día de hoy es el sostén internacional del movimiento de software libre.

La FSF apoya la libertad de expresión, prensa y asociación en internet, el derecho a usar software criptográfico en comunicaciones privadas, y el derecho a escribir software sin los impedimentos del monopolio.

Pero también sostiene campañas contra las patentes de software (cláusula incluida en los acuerdos del ALCA), contra la DMCA (Digital Millenium Copyright Act) y otras leyes que atentan contra el libre acceso a la cultura, el derecho a la información y la libertad de expresión51.

La Fundación del Software Libre defiende a rajatabla la expresión software “libre”, que en español no presenta ningún tipo de problemas, pero que si se presta a confusión en su versión en inglés, ya que “Free Software” es muchas veces traducido e interpretado como software gratuito.

Con esta confusión como argumento, un grupo de hackers norteamericanos dio origen a lo que luego se denominó la “Open Source Initiative”. Esta expresión vio la luz el 3 de febrero de 1998 en Palo Alto, California, y uno de sus principales mentores fue el hacker Eric Raymond, un típico libertario que se presenta como contrario al Estado Federal, a las grandes corporaciones y es miembro de la Asociación Nacional del Rifle en los EEUU52.

Lo cierto es que esta expresión provocó un cisma en la comunidad hacker, diferenciando a quienes defendían la idea de lo “abierto” de quienes se mantenían fieles a la filosofía “libre”.

Otra diferencia importante tiene que ver con la terminología específica que se utiliza, ya que cuando se habla de Linux se hace mención estricta y únicamente al núcleo (kernel) del sistema operativo, que fue lo que desarrollo el finlandés Linus Torvalds y liberó en la red bajo la licencia GPL53 (General Public Licence), recurso jurídico inestimable del Software Libre para mantener la libertad del software y evitar que sea apropiado, cerrado y comercializado luego como software privativo. El sistema operativo completo se denomina correctamente GNU/Linux, atando irremediablemente el desarrollo de todo el sistema al modelo GNU de licenciamiento, es decir, la base del software libre que garantiza las cuatro libertades esenciales para que un software sea libre: libertad de usar el software para cualquier propósito, inspeccionar el código, modificarlo y compartir las modificaciones con la comunidad.54

Otro de los efectos del uso de la expresión “abierto”, en lugar de libre, es una forma de vaciamiento de la cuestión política imbricada en la libertad que defiende en forma permanente la rama de hackers que sigue el trabajo de Richard Stallman.

En definitiva, podría resumirse que la expresión “código abierto” u “open source” remite a un método de desarrollo de software, mientras que la expresión “software libre” expresa claramente la defensa de derechos políticos de los usuarios de computadora, derechos políticos esenciales en las sociedades del conocimiento libre.

Al discurso de lo “open” se agregaron modismos tales como FLOSS -Free Libre Open Source Software-, que muchas veces pretenden resumir el tema en una cuestión técnica. Esta terminología deja de lado el contenido político del movimiento de software libre y en muchas ocasiones se lo usa para reducir el tema a una discusión sobre ventajas técnicas y de seguridad.

La posición del Software Libre es una directa apelación a un marco de derechos que debería basarse, esencialmente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el proyecto de “otro mundo es posible”55.

Injusto sería no nombrar a otras organizaciones como Epic56 (Electronic Privacy Information Center), y CPSR57 (Computers Professionals with Social Responsability), que junto a la FSF son algunas de las organizaciones de lucha por las libertades civiles y los derechos humanos en el ciberespacio. Existen en todo el planeta numerosos hacklabs, comunidades de usuarios de software libre, organizaciones de ciberderechos, organizaciones que luchan contra la apropiación privada del conocimiento que tejen fuertes redes de resistencia, justamente, desde la misma trama de relaciones sociales que dieron origen a la Internet y que organizan numerosas campañas de protesta y acción en la red. Son los movimientos que han construido el edificio del Software Libre tal como lo conocemos hoy.

Estas comunidades no tienen presupuestos ni campañas para marketing, se basan en la cooperación mutua y el trabajo horizontalizado, y recién en los últimos años han entrado al ámbito de las luchas y los movimientos sociales. Pero el hecho de que el sitio web y las bases de dato del Foro Social Mundial esté desarrollado y hospedado en servidores con software privativo desarrollado por Microsoft, una de las multinacionales más grandes del planeta, es una señal preocupante.

El problema de estos temas es su entramado y su complejidad y la dificultad que presentan los discursos involucrados, la comprensión del software como técnica cultural de la era digital, y en tanto tal, como hecho cultural de pleno derecho.

No es dificil detectar los discursos en pugna y tejer las relaciones que se establecen entre cada uno de los actores involucrados.

En la sociedades del conocimiento libre, la información no es un bien en si misma, sino que está disponible en las redes y el principal bien es compartirla. La clave es entender cómo se construyen y entraman esas redes y a qué discursos y decisiones de poder responde cada vínculo.

Una fuerte lucha está teniendo lugar hoy, en estos momentos, en frentes distribuidos de todo el planeta: en cada computadora controlada por uno u otro bando de la lucha, en cada sistema operativo que se instala, en cada niño que aprende a usar una computadora o aprende a dominar la técnica en profundidad. En cada opción que cada ciudadano o ciudadana de la red haga, decide el futuro de la red y con él, el de nuestras sociedades futuras.

Puede parecer una lucha mesiánica o incomprensible para muchas personas, sobre todo para aquellas que dia a dia luchan por el sustento, la salud y los derechos básicos. Pero es la lucha en marcha, la lucha por el control del conocimiento que nos hará libres o esclavos: una sociedad de la información o sociedades del conocimiento libre.



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Referencias

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